Elijo
mi propia aventura ( cuando puedo ).
De Cintia Clara Romero en la galería AC
| .................................................................................................................................. |
| Texto
de exposición: Roberto Echen |
 |

La posibilidad de encontrar(se) es -quizás- un dispositivo
deseante que atraviesa la modernidad y -sobre todo- el arte
de la modernidad. Probablemente desde un lugar más
bretoneano (l'objet trouvé) que duchampeano 1.
Encuentro era, aquí, hallazgo.
Ese periplo que hizo del viaje un lugar privilegiado, el lugar
donde la "posibilidad" del encuentro lograba su
mayor probabilidad, atravesó de modo constitutivo la
experiencia y la práctica artística en ese período
del arte al que se suele llamar moderno y que llega hasta
los años 60 del siglo pasado.
El viaje: desplazamiento físico, intelectual o moral,
ruptura conceptual, que llevaría a tierras -o aguas-
inexploradas que nos pondría ante la posibilidad de
un nuevo mundo.
Después.
Cuando esa modernidad que supone los encuentros -y las búsquedas-
(que debían tener la intensidad de la revelación),
ve caer sus pilares, lo que queda es un espacio vacío,
o, en todo caso, zonas no unificables en un gran tema colectivo
o una razón universal que pudiera guiar las acciones,
una topología en la que no hay afuera o adentro y que
postula que todo es posible: anything goes.
Momento difícil. Y sumamente interesante, desde ese
lugar de interés que parece postular.
Cintia Romero pertenece (cronológicamente y porque
se sitúa allí) a este momento.
Cintia sabe que las grandes distancias -no sólo geográficas-
no suponen la posibilidad de un hallazgo; que plantean, sí,
la oportunidad de mirar, de reposicionar la mirada, de modificar
-mínimamente- el punto de vista.
La cito:
Asumir que la distancia ejerce el poder de permitirme
mirar lo que tengo cerca.
Creer aún en la posibilidad de cambiar el relato, no
hablo de los grandes y audaces, sino de los de minúsculo
significado.
Esta asunción de la que habla, esta posibilidad
que menciona, ya son -en sí mismas- el viaje; un recorrido
-y uno que no se parece al sosiego, aunque a una lectura desatenta
pueda parecer no muy movido-.
De nuevo, según ella misma:
Detener la mirada sobre lo mínimo, sobre lo que
está casi condenado a pasar desapercibido.
Reconocer lo conocido a través del movimiento hacia
lo desconocido.
Pensar que algo puede cambiar un poco, moverse unos centímetros
o hacerse levemente más visible.
Este
reconocimiento es el que se produce después de la
decepción y postula la pérdida.
Pero.
Esa decepción puede convertirse en "revelación"
(como en el relato "Historia de los dos que soñaron"
de Borges y en el anime del que parte uno de sus proyectos
2) a condición
de que uno "encuentre" la flor en el reencuentro
con el propio espacio, y no reencontrando el propio espacio
como default 3.
Me refiero a que lo propio -en este caso- no es el residuo
que queda porque lo otro está perdido, porque no
se puede hacer otra cosa 4.
Este "reciclaje" de lo "propio" es el
encuentro constante con eso que no sabemos qué es
y que durante mucho tiempo creímos conocer porque
tenía el nombre tan familiar de "yo".
Esta propiedad está propiada cada vez de nuevo.
Lo
que me lleva -aunque no me había ido de allí-
al lugar que nos convoca: el arte, en particular el de Cintia
Romero.
Al arte se vuelve.
Se vuelve en tanto es el arte el que ha tenido que pensar
su posibilidad y pensarse desde otros lugares, desde lo
incierto de su objeto, desde la imposibilidad de precisar
sus límites.
En
el caso de Cintia Romero esto tiene varios sentidos. Entre
otros, uno que me reclama.
En un momento Cintia pasa de la fotografía a la pintura,
"vuelve" a la pintura.
Y pinta flores.
Un espacio, una zona del arte que estuvo vedada para el
pensamiento de toda la primera mitad del siglo XX 5.
Esa vuelta lo es si se aleja de la tranquilizadora esperanza
de haber llegado al punto de partida.
Porque en arte no hay medios 6.
Las técnicas, los medios, los materiales, lo son
si están inscriptos como lenguaje.
De aquí que cierto deseo que a veces se manifiesta
desde sectores del campo del arte, y de algunos espacios
académicos, no sea otra cosa que nostalgia.
No
es posible escapar a la nostalgia.
Desde el arte, la nostalgia de la importancia aurática
de la obra, el duelo que no está hecho.
Entonces.
Cintia Romero trabaja la colección.
La colección se coloca en relación a la nostalgia
en varios sentidos.
Desde lo afectivo, esa serie deviene metonimia del tiempo
(siempre pasado) en que los elementos que componen la serie
no se pensaban dentro de una colección.
Por otro lado.
La colección emerge en el lugar de sustitución
del "único".
Cuando el único es insostenible puede sostenerse
la colección.
Entre las posibilidades del arte contemporáneo está
la de pensarse en la diferencia, en lo plural desde el lenguaje
mismo (desde los lenguajes), desde lo que no puede completarse
y mucho menos cerrarse en y sobre sí mismo 7.
La colección es -desde allí- el lugar de la
posibilidad (ya que aparece como lugar de apertura infinita
si -como en el caso de Cintia Romero- deviene colección
de modos tanto o más que de objetos).
Cintia
Romero barre la arena de la playa, cae siempre una vez más
en el mismo pozo.
Lo que
hace que lo anterior no sea demencia es ese leve desplazamiento,
ese viaje hacia lo habitual revisitado, esa vuelta que lleva
al límite de lo desconocido los espacios de reconocimiento
y que -inversamente- puede acercarnos a lo que no nos es
familiar: ese desplazamiento se llama arte.
1 Si es que la indiferencia
que postula Duchamp respecto del ready made no se construye
sobre un espacio de deseo que se situaría entre el
objeto y el gesto que lo señala.
2 El proyecto se titula (a partir del anime
"Angel la niña de las flores" de Shiro
Jumbo), Viajo buscando la flor de los siete colores (Colección).
3 Esto último surgió en respuesta
a la artista en uno de los primeros cruces de emails que
tuve con ella.
4 En oposición a lo propio como
lugar de relevancia marcado por una metáfisica de
la presencia que estaría en el borde de su clausura.
5 Me refiero al pensamiento tautológico
del arte moderno y su oposición tajante a las propuestas
miméticas cuya historia se remonta al renacimiento.
6 Me refiero a ciertos planteos que postulan
una especie de ontología de los medios artísticos,
sustrayéndolos a su inevitable inscripción
en el lenguaje que los posibilita.
7 Lo que podría provocar -en el
límite- la suspensión del lenguaje.
Por Roberto Echen
Rosario, Santa Fe, Argentina.
Julio de 2009

Exposición:
Fotografía
Artista: Cintia Clara Romero (Santa Fe, Argentina).
Apertura: 11 de Setiembre
Clausura: 11 de Octubre de 2009
Lugar: AG - Galería de Arte
Directores: Arq. Guillermo Aleu & Prof.
Marcela Mista
Ubicación: Bv. Galvez 1616 :: Santa
Fe :: Argentina
Horarios: Martes a Viernes de 8:00hs. a
12:00hs. y de 16:00hs. a 20:00hs. :: Sábados y Domingos
de 16:00hs. a 20:00hs.
Teléfono: +54 342 456 46 69
Website: www.agarte.com.ar
|
|
|
|
|
|
|
|